Vean arriba dos capturas de pantalla del diario ABC de hoy. En la primera, el Rey preside el Consejo de Ministros en el mismo día en que éste aprueba los recortes mayores que se han producido en democracia. Presidió la primera parte, o sea, un consejo deliberativo que se celebró en el Palacio de la Zarzuela. La segunda se desarrolló en su sitio habitual: el Palacio de la Moncloa.
Las dos imágenes de arriba me suscitan
dos críticas: una por llamar al Rey para que presidiera un Consejo de
Ministros de esta naturaleza. Es verdad que el monarca suele presidir el
primer Consejo de cada legislatura y en ésta no lo había hecho. Pero
sigue sin ser razonable. El Rey no debe traspasar el lugar de lo
simbólico en relación con las decisiones de Gobierno. Por eso es mucho
mejor que presida Consejos en verano, en Marivent. También valdría en
épocas normales el último antes de las vacaciones. Llamarle para la foto
en circunstancias tan comprometidas podría llevar a la impresión de que
el Gobierno se ha buscado un escudo humano de lujo.
En segundo lugar está el aplazamiento de
la subida del IVA al turismo. Parece que en nuestros permanentes
esfuerzos para aplacar a los mercados sería más eficaz que la subida se
produjera el 1 de agosto. Es también verdad que eso podría repercutir
negativamente en el turismo, razón por la que se ha aplazado hasta
septiembre. Ah, cómo tira de la sisa.
El problema es que no ha habido una
cuantificación detallada del recorte del déficit que va a suponer la
subida del IVA y este titular lleva a una conclusión preocupante, que
pudiera no producir efectos, al desalentar el consumo hasta el punto de
que, con impuestos más altos se recauda menos. Esta doctrina es la que
había venido sosteniendo el presidente del Gobierno con el ejemplo de la
experiencia Aznar: se bajaron los impuestos y aumentó la recaudación.
En el menos malo de los casos hay un peligro muy predecible de que el
aumento de la recaudación no sea proporcional al sacrificio impuesto a
los consumidores y que el efecto sobre la economía española sea
recesivo, como razonablemente se ha supuesto para el sector del Turismo.
AVISO A NAVEGANTES (Y NAVEGANTAS, OF COURSE).-Antes
de seguir leyendo airados manifiestos contra los aplausos de la bancada
del PP a los recortes de Mariano y sus correspondientes réplicas contra
los aplausos de los socialistas a los recortes de José Luis el 12 de
mayo de 2010, déjenme hacer una consideración. Es seguro que no aplauden
los recortes, sólo al jefe. Es un problema de malos actores que no
saben impostar el dramatismo que la ocasión requiere, como el locutor
del Telediario que comparece sonriente para anunciar centenares de
muertos en un terremoto lejano o que según la EPA en España se ha
rebasado el 24% la tasa de paro. No conozco de la diputada Fabra más que
los dudosos antecedentes de su padre, pero no me cabe en la cabeza que
su lamentable “¡que se jodan!” estuviera destinado a los parados y a las
víctimas de la crisis o a los frustrados pasajeros del aeropuerto de
Castellón. Lo que ella ha replicado tiene sentido: era para los
socialistas que estaban insultando a Rajoy. Pese a lo que crea Boyero y a
la certerísima conclusión de la portavoz socialista en el Congreso,
Soraya Rodríguez, de que era un homenaje de la derecha a los pobres.
Quienes hayan leído ‘Lágrimas socialdemócratas’ ya saben que Soraya R.
tiene un sentido raro de las relaciones causales: cree que ella tiene
ese nombre por un arrebato feminista de su madre, que quiso manifestar
su solidaridad con la ex emperatriz de Irán, tras haber sido repudiada
por el sha por ser estéril y no porque cuando ella nació, Soraya vivía
en Marbella y salía en la portada de Hola una semana sí y otra también.
Usos del agit-prop (la hemeroteca justiciera)
Primera foto: El 11 de julio de 2012, la
bancada popular, puesta en pie, aplaudió hasta enronquecer* el discurso
del presidente del Gobierno en el que anunció los recortes que lleva hoy
al Consejo de Ministros.
Segunda foto: 11 de julio de 2012:
captura de pantalla de la cuenta de Twitter del secretario general del
Grupo Socialista en el Congreso, Eduardo Madina, en la que pueden verse
tres tweets seguidos con la opinión que le merece la foto anterior al
titular de la cuenta.
Tercera foto: El 12 de mayo de 2010, la
bancada socialista, puesta en pie, aplaudió hasta la afonía** el
discurso del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en
el que anunció los recortes que iba a aplicar a la Economía española:
recorte del 5% a los funcionarios, congelación de las pensiones, etc.
¿Toda? No, en la cuarta fila, dos ex dirigentes descatalogados; Alfonso
Guerra y Paco Marugán resisten sentados las ganas de aplaudir al
presidente.
En la foto se puede ver al portavoz del
Grupo Socialista en la Cámara, José Antonio Alonso. Tras él aplaude como
una leona la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín. Si se
fijan ustedes, junto al portavoz Alonso se puede ver el hombro de un
hombre (qué don para la aliteración el mío) notablemente más alto que
él, también puesto en pie. Se trata del secretario general del Grupo
Socialista en el Congreso, Eduardo Madina. ¿Creen ustedes que aplaude?
No. Indigando por la falta de coherencia de su grupo, empezando por el
portavoz, está pidiendo la palabra para decir a sus compañeros: “¿Se
puede saber qué aplaudís, cacho bolos?”
* Un periodista deportivo del Diario
Vasco comentó así hace muchos años la ovación de los aficionados
donostiarras a una victoria de la Real.
** Afonía: ronquera de izquierdas.


20:19
赫尔曼abuelo me duelen los oidos赫尔曼